Beneficios del consumo de pollo

Pollo en la gestación, lactancia y primera infancia.

Destaca aquí el incremento de las necesidades de nutrientes como lo son las proteínas, el hierro, fósforo, zinc y vitaminas en general. Dado que el pollo se constituye como una buena fuente de estos, se convierte en un alimento esencial en la dieta para estas poblaciones, además cabe resaltar que de la buena nutrición de la madre depende la calidad de la leche de la misma y por ende el crecimiento y desarrollo del bebé.

Pollo en la población preescolar, escolar y adolescente.

Se destaca aquí el aumento de las demandas de necesidades energéticas así como de nutrientes, por los periodos de crecimiento y desarrollo, así la calidad de la alimentación va a determinar que todos estos procesos ocurran de una manera adecuada. Por consiguiente el pollo también es un fiel aliado en la alimentación de estos grupos de edad, por ejemplo por su contenido de:

  • Zinc, favorece adecuados procesos de reproducción celular y crecimiento.
  • Hierro, ayuda a la correcta captación y posterior utilización del oxígeno por todas las células del cuerpo.
  • Vitamina A, mantiene la visión nocturna.
  • Proteínas, para una adecuada utilización de las mismas en la formación de masa magra.

Pollo en la nutrición del deportista.

El deportista tiene unas necesidades energéticas y de macronutrientes (proteínas, carbohidratos y grasas) altas dado que se requiere tener una buena reserva de energía disponible para los diferentes sistemas energéticos que se empleen de acuerdo al tipo de deporte.

Por esta razón provee nutrientes esenciales ya mencionados, que en cualquier caso para los distintos tipos de atletas son indispensables para un buen desempeño, pues el fósforo se necesita para el sistema de fosfocreatina, las proteínas para la repleción muscular y las grasas como fuente energética para ejercicios predominantemente aerobios.

Pollo y enfermedad cardiovascular (ecv):un mito para la historia.
Como consecuencia de la alta incidencia de ECV en el mundo, se ha vuelto propósito para los profesionales de la salud conocer acerca de alimentos y su contenido de lípidos. A través del tiempo se ha tenido presente que las grasas de origen animal se constituyen como riesgo potencial de ECV; en este aspecto gracias a las investigaciones se ha demostrado que la carne aviar, por su contenido de grasa favorece la integridad del sistema cardiovascular, pese a los mitos que se tenía acerca del aporte de este macronutriente, hoy se sabe que su aporte de grasas saturadas y colesterol es bajo y su aporte de ácidos grasos monoinsaturados es alto, así como de ácidos grasos polinsaturados; todo gracias a las técnicas de alimentación avícolas basadas en trigo, cebada, sorgo y maíz.

Ahora bien, es importante destacar que la técnica culinaria también incide en los factores nutricionales, pero el ideal es preferir cocciones al vapor, al horno, a la plancha y evitar la preparación frita, en consecuencia resalta como una buena fuente de nutrientes apta para consumo y de ninguna manera va a incrementar el riesgo de ECV, antes bien es una opción en el tratamiento dietario de enfermedades como (hipertensión, hipercolesterolemia entre otras).

El pollo como alimento funcional.

Se ha visto que el pollo al ser fortificado con Omega 3 y Selenio es un alimento funcional, pues estos nutrientes se constituyen como parte del tratamiento de la enfermedad al generar efectos positivos en su evolución, tales como: efectos antioxidantes del Selenio e integridad del sistema cardiovascular del Omega 3